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Taller Permanente de Investigación

Laboratorio Dramactores Estudio
Teatro - Cine

El taller permanente de investigación, dirigido por el maestro del teatro colombiano Santiago García, desarrolló temas específicos del arte teatral, que resignificaron los conceptos relacionados con la creación colectiva y los elementos alternos en la construcción de una dramaturgia y puesta en escena al alcance de todos y todas (iluminación, gestualidad, improvisación, imagen, a partir de la exploración de conceptos basados en la ciencia) con el fin de buscar la participación de las artes en la creación del espectáculo teatral.

Dramactores Estudio, retoma esta estructura y crea el laboratorio Teatro-Sociedad uniendo, los lenguajes teatrales, los medios audiovisuales, las redes sociodigitales, la dramaturgia, las artes plásticas; con un enfoque socio-ambiental (reciclamiento en las diferentes etapas de la creación, equidad de género con justicia social) para establecer un dialogo permanente entre las problemáticas sociales y el arte como instrumento de trasformación, que permita reconstruir nuestra memoria histórica y reivindicarnos con nuestro territorio.

Talleres Realizados

HAMLET: ¡Que admirable fábrica es la del hombre! ¡Qué noble su razón! ¡Qué infinitas sus facultades! ¡Qué expresivo y maravilloso en su forma y sus movimientos! ¡Qué semejante a un ángel en sus acciones! Y en su espíritu, ¡qué semejante a Dios! Él es sin duda lo más hermoso de la tierra, el más perfecto de todos los animales. Pues, no obstante, ¿qué juzgáis que es en mi estimación ese purificado polvo? El hombre no me deleita… ni menos la mujer… bien que ya veo en vuestra sonrisa que aprobáis mi opinión.

RICARDO.- En verdad, señor, que no habéis acertado mis ideas.

HAMLET.- Pues ¿por qué te reías cuando dije que no me deleita el hombre?

RICARDO.- Me reí al considerar, puesto que los hombres no os deleitan, qué comidas de Cuaresma daréis a los cómicos que hemos hallado en el camino, y están ahí deseando emplearse en servicio vuestro

HAMLET.- El que hace de Rey sea muy bien venido, Su Majestad recibirá mis obsequios como es de razón, el arrojado caballero sacará a lucir su espada y su broquel, el enamorado no suspirará de balde, el que hace de loco acabará su papel en paz, el patán dará aquellas risotadas con que sacude los pulmones áridos, y la dama expresará libremente su pasión o las interrupciones del verso hablarán por ella. Y ¿qué cómicos son?

RICARDO.- Los que más os agradan regularmente. La compañía trágica de nuestra ciudad.

HAMLET.- ¿Y por qué andan vagando así? ¿No les sería mejor para su reputación y sus intereses establecerse en alguna parte?

RICARDO.- Creo que los últimos reglamentos se lo prohíben

HAMLET.- ¿Son hoy tan bien recibidos como cuando yo estuve en la ciudad? ¿Acude siempre el mismo concurso?

 

RICARDO.- No, señor, no por cierto.

HAMLET.- ¿Y en qué consiste? ¿Se han echado a perder?

RICARDO.- No, señor. Ellos han procurado seguir siempre su acostumbrado método; pero hay aquí una cría de chiquillos, vencejos chillones, que gritando en la declamación fuera de propósito, son por esto mismo palmoteados hasta el exceso. Esta es la diversión del día, y tanto han denigrado los espectáculos ordinarios (como ellos los llaman) que muchos caballeros de espada en cinta, atemorizados de las plumas de ganso de este teatro, rara vez se atreven a poner el pie en los otros.

HAMLET.- ¡Oiga! ¿Conque sin muchachos? ¿Y quién los sostiene? ¿Qué sueldo les dan? ¿Abandonarán el ejercicio cuando pierdan la voz para cantar? Y cuando tengan que hacerse cómicos ordinarios, como parece verosímil por su edad si carecen de otros medios, ¿no dirán entonces que sus compositores los han perjudicado, haciéndoles declamar contra la profesión misma que han tenido que abrazar después?

RICARDO.- Lo cierto es que han ocurrido ya muchos disgustos por ambas partes, y la nación ve sin escrúpulo continuarse la discordia entre ellos. Ha habido tiempo en que el dinero de las piezas no se cobraba, hasta que el poeta y el cómico reñían y se hartaban de bofetones.

HAMLET.- ¿Es posible?

GUILLERMO.- ¡Oh! Sí lo es, como que ha habido ya muchas cabezas rotas.

HAMLET.- Y qué, ¿los chicos han vencido en esas peleas?

RICARDO.- Cierto que sí, y se hubieran burlado del mismo Hércules, con maza y todo.

HAMLET.- No es extraño. Ya veis mi tío, Rey de Dinamarca. Los que se mofaban de él mientras vivió mi padre, ahora dan veinte, cuarenta, cincuenta y aun cien ducados por su retrato de miniatura. En esto hay algo que es más que natural, si la filosofía pudiera descubrirlo.

GUILLERMO.- Ya están ahí los cómicos.

HAMLET.- Pues, caballeros, muy bien venidos a Elsingor; acercaos aquí, dadme las manos. Las señales de una buena acogida consisten por lo común en ceremonias y cumplimientos; pero, permitid que os trate así, porque os hago saber que yo debo recibir muy bien a los cómicos, en lo exterior, y no quisiera que las distinciones que a ellos les haga, pareciesen mayores que las que os hago a vosotros. Bienvenidos. Pero, mi tío padre, y mi madre tía, a fe que se equivocan mucho.

 

GUILLERMO.- ¿En qué, señor?

HAMLET.- Yo no estoy loco, sino cuando sopla el nordeste; pero cuando corre el sur, distingo muy bien un huevo de una castaña.

Trabajemos Juntos

Para realizar actividades encaminadas a dirigir, asesorar, proyectar, ejecutar, administrar, coordinar, gerenciar, controlar, auditar, intervenir y evaluar planes, programas y proyectos que se orienten a:

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